GLP-1, ánimo y ansiedad: qué dice realmente la evidencia

Qué concluyó la EMA en 2024 sobre los GLP-1 y los pensamientos suicidas, qué dice la ficha técnica española, qué halló el estudio sueco en personas ya diagnosticadas, y qué señales reales registran las bases de farmacovigilancia. Las dos cosas son ciertas a la vez; ninguna demuestra causalidad.
Matt Cole — divulgación e investigación · Editora jefa: Sezen Soykut
En resumen: En abril de 2024 la EMA concluyó que la evidencia no respalda una asociación causal entre los GLP-1 y los pensamientos suicidas, y en enero de 2026 la FDA pidió retirar esa advertencia en EE. UU. Un estudio sueco de 2026, en personas que ya tenían depresión o ansiedad diagnosticadas y tomaban algún antidiabético, halló menos empeoramiento, no más; y un metaanálisis de 80 ensayos clínicos aleatorizados no encontró más depresión, aunque esos ensayos apenas incluían a personas con diagnóstico psiquiátrico. A la vez, las bases de farmacovigilancia registran señales reales de depresión e ideación suicida. Las dos cosas son ciertas.
Este artículo divulga investigación sobre los GLP-1 y la salud mental. No es consejo médico. Para cualquier duda sobre tu tratamiento, habla con tu médico.
Puntos clave
- La EMA lo revisó y concluyó que la evidencia no respalda una asociación causal entre los GLP-1 y los pensamientos suicidas o de autolesión (abril de 2024). (EMA)
- En enero de 2026, la FDA pidió retirar esa advertencia en EE. UU. tras un metaanálisis de 107.910 personas sin más riesgo de ideación suicida ni ansiedad. (FDA)
- Un estudio sueco de 2026 halló menos empeoramiento, no más: un 42 % menos de riesgo de que la enfermedad mental empeorase con semaglutida, en personas con depresión o ansiedad ya diagnosticadas que tomaban algún antidiabético. (Lancet Psychiatry)
- Un metaanálisis de 80 ensayos clínicos aleatorizados —casi 108.000 personas— no halló más depresión, y sí algo más de calidad de vida. (JAMA Psychiatry)
- La ficha técnica española no incluye la ideación suicida como reacción adversa, coherente con la conclusión europea. (AEMPS/CIMA)
- También hay señales reales —no inventadas— de más notificaciones de depresión e ideación suicida en las bases de farmacovigilancia, aunque no prueban que el fármaco sea la causa. (McIntyre et al., FAERS)
- Si aparecen pensamientos de hacerte daño, el 024 atiende gratis y de forma confidencial, a cualquier hora, todos los días; si el riesgo es inmediato, el 112. (Ministerio de Sanidad)
Empezaste el tratamiento para que el cuerpo pesara menos. Nadie te avisó de que también podía cambiar cómo te sientes. Algunas personas cuentan que respiran por primera vez en años: la cabeza deja de estar ocupada con la comida, y ese silencio se parece al alivio. Otras notan lo contrario —más irritabilidad, menos ganas de nada— sin saber si es el fármaco o la vida. Y en 2023 saltó una alarma concreta: varios casos de pensamientos suicidas en personas que tomaban estos medicamentos llegaron a los reguladores europeos. Esto es lo que se investigó, lo que se concluyó y lo que dice la evidencia hoy.
Qué se ha documentado realmente
Entre enero de 2021 y mayo de 2023, EudraVigilance —la base europea de notificaciones de efectos adversos— recogió 372 notificaciones de trastornos psiquiátricos asociadas a semaglutida, liraglutida y tirzepatida, sobre un total de 31.444 notificaciones de efectos adversos de esos tres fármacos. Ciento dos de los episodios registrados guardaban relación con el suicidio en sentido amplio; 73 de ellos eran ideación suicida. (Tobaiqy y Elkout, International Journal of Clinical Pharmacy)
Una notificación de farmacovigilancia no es un diagnóstico ni una causa demostrada: es una sospecha sin verificar, y no hay un denominador de cuánta gente toma el fármaco sin que le pase nada, solo de quién lo notifica. Por eso, en julio de 2023, la EMA abrió una revisión formal de toda la clase de fármacos GLP-1.
Por qué puede ocurrir: el mecanismo y lo que hacía la comida por ti
Hay una explicación biológica plausible, aunque procede de animales, no de personas. Un estudio con ratas encontró que administrar GLP-1 de forma aguda altera la señalización de serotonina en la amígdala y provoca una conducta de tipo ansioso; administrado de forma crónica, en cambio, no aumenta esa ansiedad y sí reduce la conducta de tipo depresivo, sin que la pérdida de peso explique el efecto. El mismo receptor, según cuánto tiempo lleve activado, parece tirar del ánimo en direcciones distintas. (Anderberg et al., Psychoneuroendocrinology) Es un hallazgo en roedores, no en personas: plausibilidad biológica, no evidencia clínica.
Hay otra explicación, menos bioquímica y más cotidiana: para muchas personas, comer no era solo hambre, sino la sobremesa que alargaba la noche, la manera de cerrar el día o de gestionar un disgusto. Cuando ese impulso —el «ruido alimentario»— se acalla, la necesidad emocional que la comida cubría no desaparece con él. A veces lo que queda es alivio. A veces es un vacío desconcertante. Las dos reacciones son coherentes con lo mismo: un hábito de gestión emocional al que, de pronto, le falta su herramienta principal.
Qué revisaron y qué concluyeron la EMA y la AEMPS
La revisión de la EMA empezó en julio de 2023, después de que llegaran las primeras notificaciones de pensamientos de suicidio o autolesión en personas que tomaban liraglutida o semaglutida —los principios activos de Saxenda, Ozempic y Wegovy—. Su comité de seguridad (PRAC) analizó ensayos clínicos, farmacovigilancia y la literatura científica disponible.
El 12 de abril de 2024, la EMA publicó su conclusión con esta redacción exacta: «la evidencia disponible no respalda una asociación causal» entre los agonistas del receptor de GLP-1 —toda la familia, de Ozempic y Wegovy a Saxenda y Trulicity— y los pensamientos o conductas suicidas y de autolesión. El comité no pidió cambiar la ficha del medicamento, aunque sí que los laboratorios sigan vigilando. (EMA) No concluyó que no haya habido ningún caso —los hay, documentados—, sino que la evidencia no permite afirmar que el fármaco sea la causa.
En Estados Unidos, la agencia estadounidense del medicamento (FDA) fue más allá: en enero de 2026 pidió retirar directamente la advertencia sobre ideación suicida de las fichas de Saxenda, Wegovy y Zepbound, después de un metaanálisis de 91 ensayos clínicos con 107.910 personas que no encontró más riesgo de ideación o conducta suicida, ni de ansiedad, depresión, irritabilidad o psicosis asociadas. (FDA) Es una decisión estadounidense: no cambia la ficha técnica española.
En España, la ficha técnica de Wegovy —publicada por la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) en su base pública CIMA— no incluye la ideación suicida entre las reacciones adversas. Es un dato del documento que rige la prescripción aquí, no un veredicto de seguridad por sí mismo: las fichas europeas solo se actualizan cuando el PRAC considera que hace falta, y en abril de 2024 consideró que no. (AEMPS/CIMA)
La otra cara: la evidencia de que el ánimo mejora
La parte menos citada de esta historia es la que muestra justo lo contrario. Un metaanálisis publicado en JAMA Psychiatry reunió 80 ensayos clínicos aleatorizados con 107.860 personas. No encontró más episodios psiquiátricos graves ni más depresión, y sí una mejora discreta pero real en la calidad de vida. Hay una limitación importante: casi todos esos ensayos excluían a personas con diagnóstico psiquiátrico serio, así que no sabemos si el patrón se sostiene en ese grupo. Los autores señalan además que la ansiedad y la conducta suicida solo aparecían en tres estudios cada una, demasiado pocos para agruparlos: sobre esos dos desenlaces concretos, este metaanálisis no da una respuesta. (JAMA Psychiatry)
El dato más reciente viene de Suecia: 95.490 personas que ya tenían depresión o ansiedad diagnosticadas y tomaban algún antidiabético, comparadas consigo mismas en los periodos con el fármaco y sin él. Con semaglutida, el riesgo de que la enfermedad mental empeorase hasta necesitar baja laboral u hospitalización bajó un 42 % (hazard ratio ajustado, HR: 0,58; IC 95 %: 0,51–0,65); con liraglutida, un 18 % (0,82; 0,76–0,89) —no así con exenatida ni dulaglutida—. El riesgo de autolesión bajó un 44 % con el conjunto de los GLP-1 (0,56; 0,34–0,92). Es un estudio observacional, no un ensayo aleatorizado: no prueba causalidad, y no puede descartarse que otros factores expliquen parte del efecto. (Taipale et al., The Lancet Psychiatry)
Irritabilidad, motivación y aplanamiento emocional
Entre el titular tranquilizador de la EMA y quien nota que ya no disfruta de nada, hay espacio para que las dos cosas sean ciertas a la vez.
Las bases de farmacovigilancia registran una señal real, no inventada. Las notificaciones a la FDA estadounidense (FAERS) (McIntyre et al., Expert Opinion on Drug Safety) y a la base mundial de la OMS (VigiBase) (McIntyre et al., Journal of Affective Disorders) —del mismo grupo de autores, así que no son dos confirmaciones independientes— muestran más ideación suicida y «depresión con ideación suicida» de lo esperado con semaglutida y liraglutida. Pero en VigiBase la señal se invierte para los desenlaces más graves: los intentos de suicidio y el suicidio consumado aparecen con menos frecuencia de la esperada, no con más. Los propios autores lo resumen como un «patrón mixto» sin causalidad demostrada en ningún sentido. Una notificación desproporcionada no es una tasa de incidencia: no hay forma de saber cuánta gente toma el fármaco sin que le pase nada.
La irritabilidad, en concreto, casi nunca aparece sola: las náuseas, el cansancio o dormir peor —habituales con estos fármacos— son terreno abonado para estar de peor humor, sin que el fármaco toque el ánimo directamente. Para eso sirve llevar un registro.
Qué ayuda de verdad
Nada de esto se soluciona con fuerza de voluntad, y tampoco hay que esperar a que se pase.
Descarta primero lo obvio: dormir mal, comer muy poco o deshidratarte por las náuseas empeora el ánimo de cualquiera, con o sin GLP-1. Cuidar esa base —hidratación, algo de proteína, sostener el sueño— es sentido común, no consejo médico, y sostiene todo lo demás.
La irritabilidad y la motivación tampoco son fijas: cambian con la fase del tratamiento, con sus propias preguntas en el mantenimiento, sea tu fármaco inyectable o en pastilla. Y anotar el ánimo junto con la comida o el sueño ayuda a distinguir un mal día de un patrón real: en Gila, una nota de diez segundos vale más que reconstruir seis semanas de memoria en la consulta. El peso nunca contó toda la historia; el ánimo tampoco se mide solo con una báscula.
Cuándo llamar a tu médico
Hay señales que merecen una llamada a la consulta, no esperar a ver si se pasan: tristeza o falta de interés de más de dos semanas, angustia que no baja aunque cambie el día, o que quienes te rodean te noten diferente de una forma que a ti también te preocupa. Coméntaselo a quien te ha recetado el tratamiento: puede valorar si encaja con un efecto físico corregible, con dejar de usar la comida para regularte o con algo aparte del GLP-1. Cambiar el tratamiento es una decisión clínica, nunca algo que decidir en solitario.
Si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño, eso no espera a la próxima cita. El 024, línea del Ministerio de Sanidad, atiende por teléfono y chat, gratis y de forma confidencial, las 24 horas, todos los días —también si llama un familiar preocupado por ti. Si el riesgo es inmediato, el 112. (Ministerio de Sanidad)
Preguntas frecuentes
¿Los GLP-1 pueden dar ansiedad? No como media: el metaanálisis más reciente de la FDA (107.910 personas) no encontró más riesgo de ansiedad, y tampoco figura como reacción adversa en la ficha técnica española. Si te pasa a ti, coméntalo en tu consulta.
¿Los GLP-1 cambian el carácter o la personalidad? Ninguno de los estudios citados aquí midió el «cambio de personalidad». Hay un mecanismo biológico plausible —visto en ratas, no en personas— y señales reales en las bases de farmacovigilancia de más depresión notificada, pero son la excepción, no la media.
¿Por qué me siento más irritable desde que empecé el tratamiento? Suele deberse más a náuseas, cansancio o dormir peor —habituales con estos fármacos— que al ánimo en sí, o a la falta del alivio rápido que antes te daba comer.
¿Los GLP-1 están relacionados con los pensamientos suicidas? La EMA revisó esta pregunta en 2024 y concluyó que la evidencia no respalda una relación causal. No significa que no haya habido ningún caso individual, sino que no se puede afirmar que el fármaco sea la causa.
¿Es normal sentir apatía o que ya no me apetece nada? No aparece de media en los ensayos, pero es real: hay un mecanismo biológico plausible —en ratas, no en personas— y señales de más depresión notificada en las bases de farmacovigilancia. Si ya no disfrutas de casi nada, coméntalo con tu médico.
¿Los GLP-1 mejoran o empeoran la ansiedad? Ninguno de los estudios citados aquí midió una mejora de la ansiedad. Lo que hay es ausencia de empeoramiento: el metaanálisis que citó la FDA (107.910 personas) no encontró más riesgo de ansiedad, y la ficha técnica española no la recoge como reacción adversa. El estudio sueco midió otra cosa —el empeoramiento de una enfermedad mental ya diagnosticada—, no la ansiedad por separado. La experiencia individual varía, y ninguno demuestra causalidad.
¿Debo dejar el tratamiento si noto cambios de ánimo? No es una decisión para tomar en solitario: háblalo con quien te lo ha recetado, que puede valorar la causa o si hay que replantear algo.
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Fuentes
- European Medicines Agency (EMA). «Meeting highlights from the Pharmacovigilance Risk Assessment Committee (PRAC), 8-11 April 2024» — conclusión sobre GLP-1 y pensamientos suicidas, 12 de abril de 2024 · ema.europa.eu
- U.S. Food and Drug Administration (FDA). «FDA Requests Removal of Suicidal Behavior and Ideation Warning from Glucagon-Like Peptide-1 Receptor Agonist (GLP-1 RA) Medications». Drug Safety Communication, 13 de enero de 2026 · fda.gov (en inglés)
- Taipale H, Taylor M, Lähteenvuo M, Mittendorfer-Rutz E, Tanskanen A, Tiihonen J. «Association between GLP-1 receptor agonist use and worsening mental illness in people with depression and anxiety in Sweden: a national cohort study». The Lancet Psychiatry, 2026;13(4):327-335 · doi:10.1016/S2215-0366(26)00014-3 (en inglés)
- Tobaiqy M, Elkout H. «Psychiatric adverse events associated with semaglutide, liraglutide and tirzepatide: a pharmacovigilance analysis of individual case safety reports submitted to the EudraVigilance database». International Journal of Clinical Pharmacy, 2024;46(2):488-495 · doi:10.1007/s11096-023-01694-7 (en inglés)
- Anderberg RH, Richard JE, Hansson C, Nissbrandt H, Bergquist F, Skibicka KP. «GLP-1 is both anxiogenic and antidepressant; divergent effects of acute and chronic GLP-1 on emotionality». Psychoneuroendocrinology, 2016;65:54-66 · doi:10.1016/j.psyneuen.2015.11.021 (en inglés; estudio preclínico en ratas)
- Pierret ACS, Mizuno Y, Saunders P, et al. «Glucagon-Like Peptide 1 Receptor Agonists and Mental Health: A Systematic Review and Meta-Analysis». JAMA Psychiatry, 2025;82(7):643-653 · doi:10.1001/jamapsychiatry.2025.0679 (en inglés)
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de Wegovy 2,4 mg (semaglutida), Centro de Información online de Medicamentos (CIMA) · cima.aemps.es
- McIntyre RS, Mansur RB, Rosenblat JD, Kwan ATH. «The association between glucagon-like peptide-1 receptor agonists (GLP-1 RAs) and suicidality: reports to the Food and Drug Administration Adverse Event Reporting System (FAERS)». Expert Opinion on Drug Safety, 2024;23(1):47-55 · doi:10.1080/14740338.2023.2295397 (en inglés)
- McIntyre RS, Mansur RB, Rosenblat JD, Rhee TG, Cao B, Teopiz KM, Wong S, Le GH, Ho R, Kwan ATH. «Glucagon-like peptide-1 receptor agonists (GLP-1 RAs) and suicidality: A replication study using reports to the World Health Organization pharmacovigilance database (VigiBase®)». Journal of Affective Disorders, 2025;369:922-927 · doi:10.1016/j.jad.2024.10.062 (en inglés)
- Ministerio de Sanidad (España). Línea 024 de atención a la conducta suicida — información del servicio · sanidad.gob.es/linea024
Este artículo es informativo y no constituye consejo médico ni sustituye la valoración de un profesional sanitario. Gila es una aplicación de acompañamiento, no un centro sanitario: no diagnostica, no prescribe y no recomienda cambios en tu medicación. Cualquier duda sobre tu dosis, tu tratamiento o un síntoma que estés notando corresponde a tu médico. Los datos citados se verificaron el 5 de septiembre de 2026 en las fuentes enlazadas en el texto.
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